EL INESPERADO VIAJE DE MARCO A ALEMANIA
Conocí a Marco en una reunión de jóvenes a la que asistía todos los sábados. Tanto él como su esposa e hija eran personas muy amables y en poco tiempo logramos ser amigos. Siempre escuché de él que era muy importante estudiar y mejor si elegíamos una carrera universitaria. Marco –debido a diversas circunstancias- no pudo terminar su carrera, por ello la insistencia que daba a cada uno de los jóvenes.
Pero, a pesar de que no tenía un título universitario, nunca le faltó un buen trabajo. Lo que nunca pensó, es que a pesar de esa falta, iba a ser parte de un proyecto en Alemania y conseguir un trabajo estable en esa nación. Obviamente tenía que pensarlo muy bien, en esa decisión también formaba parte su familia. Pero, la propuesta fue tan perfecta, que tanto él como su familia iban a tener todas las comodidades en la nación europea.
Actualmente, sabemos que es prácticamente imposible que una persona consiga un buen trabajo sin tener estudios o haber concluido los mismos. Las empresas requieren profesionales de primer nivel y una forma de certificar esta situación, es el respectivo título de tu carrera profesional. Es por ello que los estudiantes hacen todo el esfuerzo para terminar su carrera y acceder a las diversas opciones laborales.
Pero, al parecer Marco fue la excepción. Sí estudió en la universidad, pero como se le presentó un buen trabajo y un nuevo miembro de la familia venía en camino, el tiempo ya no le alcanzaba para seguir estudiando. A pesar de eso, siempre se preparó constantemente y se convirtió en uno de los mejores aportes de su empresa. Para ese entonces, su padre y hermana ya vivían en Alemania, no era una simple casualidad.
Con el paso de los años, Marco volvió a la universidad tras convalidar algunos cursos y llevar una carrera para profesionales. Aunque pudo terminar algunos ciclos, la empresa lo necesitaba para viajar a diferentes lugares y realizar diversos acuerdos institucionales. Es así que llegó hasta Kenia, Inglaterra, España y Tanzania. Los viajes cada vez eran más seguidos y sólo compartía tiempo con su familia dos o tres días de la semana.
Cuando llegó el momento en que no soportaba esa situación, la oferta de trabajar en Alemania llegó a su oficina. Cuando decidió dar el sí, no fue nada fácil conseguir esa oportunidad, enfrentó un duro proceso de selección en el que también se le evaluó el dominio de la lengua alemana. Ahí se dio cuenta que la influencia de su padre y hermana era importante, a través de ellos aprendió lo básico del alemán.
Claro que él también se preparó individualmente en cuanto al idioma. La etapa más complicada era enfrentarse a una alemana y un japonés. Cualquiera hubiera pensado que la primera – por ser del país- iba a ser la elegida. Pero, no fue así. Marco pasó el examen para el que sólo se preparó la noche anterior y, tras el desinterés de la europea y la falta de tiempo del asiático, tenía que alistar sus maletas rumbo a Alemania.
Ahora se encuentra en tierras europeas, aprendiendo alemán sin que lo haya pedido. Pero, nunca dejó de insistir sobre la importancia de estudiar y cuando él tenga tiempo, terminará su soñada carrera universitaria.
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